Historia de la Asociación

En 1969 se fundó el Grupo Scout San Viator a través de la Asociación Badem Powell. Doce años después se decidió cambiar de asociación a MSC, pues la primera no se adecuaba por completo a la realidad del Grupo. Fue en 1983 cuando se pasó a pertenecer a Scouts de Madrid, donde permanecimos hasta el año 2014. Tras una larga reflexión y un profundo análisis de nuestra realidad, decidimos formar una asociación independiente en el año 2015: la Asociación Grupo Scout San Viator de Madrid.

Desde sus comienzos el colegio San Viator de Madrid ha sido el soporte físico y parte de la estructura del Grupo. Muchos de los chavales son actualmente alumnos y, la mayor parte del Kraal de Animadores estudiaron en el mismo centro. Además, formar parte del colegio nos permite cada sábado llevar a cabo nuestras actividades y reuniones, así como participar y colaborar en las propuestas que se promueven dentro del mismo, aprendiendo otras formas de trabajar y transmitir. A ello debemos el nombre del Grupo y los colores reales de la pañoleta (rojo, verde y blanco).

Presentamos en esta breve introducción nuestra identidad como alternativa al ocio y tiempo libre, nuestra identidad como Grupo Scout San Viator, que nos hace auténticos y especiales dentro de la familia viatoriana. El Grupo está formado por un fluir de personas que trabajamos por unos ideales enmarcados dentro de un Proyecto Persona. Con la educación y la metodología scout, como pilares fundamentales, llevamos a cabo nuestra acción. Tratamos de dejar el mundo mejor de cómo nos lo encontramos, centrándonos en que cada persona reciba un trato igualitario.

Nos aseguramos, además, de que los medios, métodos y recursos educativos que utilizamos sean los más adecuados y estén ajustados a la realidad que nos rodea, con el objetivo de que lleguen a todos. El fin fundamental es que los chavales crezcan de una manera libre y feliz para conseguir ser personas íntegras: eso es lo que denominamos el Proyecto Persona. Esta persona íntegra debe intentar alcanzar al máximo valores como la solidaridad, la coeducación o los valores democráticos de nuestra sociedad. La manera de llevar a cabo este trabajo se apoya en el Proyecto Educativo del Grupo y en las herramientas propias surgidas a raíz los análisis de realidad que el Grupo ha realizado en cada momento, creando una huella propia.

Estos instrumentos se enmarcan dentro de la educación no formal, donde el chaval no compite por ser el mejor de la clase o destacar sobre todos los demás, sino que juntos cooperan por su desarrollo personal a través del juego. Para ello seguimos una división en grupos que se distribuyen por edades, con el fin de aprovechar las características físicas, cognitivas, sociales y emocionales que comprenden las etapas por las que el ser humano va pasando en su desarrollo. No obstante, en ocasiones puntuales se aprovecha la riqueza que ofrece la diversidad generacional para hacer actividades conjuntas en campamentos y salidas.